OSHO

Un hombre completamente serio y completamente enérgico. Un hombre que habla con firmeza y gesticulando con sus brazos tiesos. Un hombre agnóstico que en su discurso está defendiendo a la iglesia católica. Al frente de otros. Al frente de un gran grupo de personas. Sale del cuarto en el que estaba hablando y corre al baño. Un baño público del tercer mundo. Se mira en el espejo. Se tuerce y suelta una gran carcajada. No son muy largas. Pero el hombre se contorsiona al frente del espejo. Luego orina.

Hay una gran posibilidad de que Osho sea el nuevo profeta. Sus palabras están viajando a un velocidad solo vista en la época posterior a la muerte de Jesús. ¿Podrá el mensaje de Osho en doscientos o trescientos años tener el mismo impacto cultural que el de Budha, por ejemplo? ¿O el del propio Jesús? Es difícil de saber. Puede ser que no. Puede que ya nada vaya a ser como lo fue en algún momento. Del cual no tenemos recuerdo y que en realidad puede ser un pequeño y amigable dragón púrpura de nuestra imaginación.