Diafragma

Planicies. La superficie del piso. La puerta. El Techo. Escucho unos pasos incómodos acercándose a la puerta. Se abre. El susurro de Victoria sale por una rendija. ¿Qué haces aquí? Me pregunta. No podía dormir. Vine a verte. Un silencio corto. Entra. Pasa rápido. Me ordena. Se abre la puerta entera. Victoria me empuja por un espacio oscuro que no alcanzo a reconocer. Escucho que cierra la puerta. Escucho un ronquido que viene de adentro. Entramos a un cuarto pequeño. Victoria prende una luz. Más preguntas. Contesto a medias intentando descifrar el lugar donde estoy. Hay una cama. Tiene un plástico encima. Hay un olor seco. Hay estanterías. Varios objetos encima. Hay un mueble de donde cuelgan gorras y sombreros. Hay objetos que salen por debajo de la cama. Hay un balde de plástico con ropa doblada. Es ropa limpia. Victoria respira y sonríe. Esta feliz de verme. Retira el forro de plástico de la cama. Nos sentamos en una cobija de lana. Verde. Victoria apaga la luz. Victoria se quita la camiseta. Nos besamos. Le toco la piel. Su espalda desnuda. Sus senos. Estoy incómodo en mi ropa. Trato de no pensar en nada. Nos echamos. Nos acariciamos. Estoy casi inmóvil. Debajo de Victoria. Tengo un nudo en la garganta. Un vacío en el resto del cuerpo. Sólo siento el peso de Victoria. Y los cordones de mis zapatos en el empeine. Pasan unos instantes. No tengo nada en la cabeza. Luego escucho pasos y me paralizo. Victoria inhala fuerte. Siento sus manos en mi pecho. Siento que se impulsa y salta. Recoge sus piernas. El notario. Repite en susurros. Dos veces. Mueve sus manos. Sus dedos. Rápidamente. Se pone la camiseta. Se abre la puerta. Victoria sale. Escucho una voz ronca. Veo una luz. Estoy quieto. Dolor de estómago. Ganas de ir al baño. Estoy inmóvil. Siento mi quijada. Clavada en mi cuello. Las voces continúan. Susurros de una voz grave. Replicas de Victoria. La voz grave crece. Yo tengo los pies levantados. Siento que mi cuerpo no toca el suelo.