un taxi, buscando a Tu
amanecí con nostalgia. tuve que salir del departamento y dar una vuelta por la ciudad. Tu no asoma. he decidido buscarla.
preparé un bolso. metí un libro, un disco, un cuaderno y un saco por si acaso haga frío. llevo cerca de 400 dólares. me subí en un taxi y pensé en lo parecido que es subirse en un taxi en cualquier parte del mundo. son una raza de personas. le dije al chofer que necesitaba dar una vuelta. y es como que inmediatamente comprendió de lo que le estaba hablando. le digo que estoy buscando a alguien. y él asiente con su cabeza.
siento que mi tiempo aqui está contado. he estado esperando y esperando. sin saber bien, cuándo ni en que forma asomará eso que espero. sé que un hombre me debe contactar. alguien de una fundación. sé que hay dos empresas que se odian. sé que la una le va a incriminar a la otra con nuestras muertas. y luego canjear.
no me importa.
el taxista me ofrece drogas. dice que tiene contactos. realmente sabe lo que necesito. acepto. dice que puede conseguir coca con más facilidad. yo le empujo sutilmente hacia los ácidos. vamos a ver, dice. detiene el auto cerca de una gasolinera y nos bajamos.
de pronto somos tres. nos dirigimos hacia una cabina telefónica. dos cuadras del lugar donde dejamos el auto. mi mochila está ahí adentro y esto me preocupa. no tengo claro qué vamos a hacer. tampoco pregunto. no sé de dónde asomó la tercera persona. pero parece ser el proveedor.
el taxista hace su llamada en la cabina. me sonríe desde adentro. yo le miro al tercero pero él no me regresa a ver a mí. está puesto calentador y buzo deportivo que hacen juego. volvemos al auto. yo camino sin decir nada. el taxista y el otro hombre conversan. no entiendo lo que dicen. hablan rápido con fuerte acento argentino. sus voces se detienen durante un segundo. ya estamos cerca del carro otra vez. yo sigo caminando y poco a poco me doy cuenta de que ha sido robado. el taxista y el otro hombre empiezan a gritar. yo abro la puerta del auto y veo mi mochila. puedo jurar que un segundo antes supe que iba a estar ahí. que eso no se habían llevado. no sé cómo explicarlo. a veces. este tipo de cosas pasan.
no hay radio. no hay volante. no hay unas gafas que el taxista dejó en la guantera. el chasis del auto está rayado. el vidrio de una ventana de atrás está roto. pero mi mochila sigue ahí.inexplicablemente. me siento con suerte. y siento indiferencia a esa suerte por parte del taxista. el negocio no va, me dice. ya no te puedo conseguir la mercancía. no importa le digo yo. qué pena lo que pasó, le digo, colocándome la mochila sobre la espalda. le pago un poco de dinero. le doy una buena propina. me devuelve una media sonrisa. yo me despido. una cuadra más abajo siento como esas dos personas se hacen pequeñas y desaparecen por completo. veo como sus rostros se desfiguran. me olvido de ellos. me subo en otro taxi y le pido que nos demos una vuelta.
siento que mi tiempo aqui está contado. he estado esperando y esperando. sin saber bien, cuándo ni en que forma asomará eso que espero. sé que un hombre me debe contactar. y ahora, encima de esto, estoy buscando a Tu.
